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El Territorio Histórico de Álava acaba de aprobar, a rebufo de Gipuzkoa y con efectos desde el 1 de enero de 2024, los incentivos fiscales a la producción de espectáculos de música en vivo, artes escénicas y cine. La reciente normativa aprobada por las Juntas Generales de Álava introduce deducciones fiscales del 30% para los productores de espectáculos en vivo y artes escénicas, que puede aumentar hasta el 40% si el espectáculo es en euskera y con diálogos. La deducción máxima se fija en 1 millón de euros por productor y año.

La base de la deducción estará constituida por los costes directos de carácter artístico, técnico y promocional. No obstante, como novedad respecto a los demás incentivos, la norma establece que “reglamentariamente se determinarán los costes directos que forman parte de este concepto”. Veremos cuál es el resultado final de este desarrollo reglamentario, pero es evidente que existe la oportunidad de dotar al incentivo alavense de gran seguridad jurídica para el sector.

En el ámbito de la producción de películas y series, la deducción varía entre el 50% y el 60%, y puede llegar hasta el 70% del presupuesto bajo ciertas condiciones, entre las cuales destaca que una parte significativa del gasto se realice en los Territorios Históricos del País Vasco y que la única versión original de la obra sea en euskera. La deducción máxima permitida es de 10 millones por película y 3 millones por episodio de serie.

Por último, la norma añade también el contrato de financiación, a través del cual inversores ajenos al sector cultural podrán aplicar estas deducciones cuando aporten “cantidades a fondo perdido para sufragar la totalidad o parte de las inversiones y los gastos” que componen la base de dichas deducciones. Se mantiene la rentabilidad asegurada del 20% de las cantidades que aporten con este fin, así como la obligación de firmar un contrato entre las partes que deberá aportarse a Hacienda.

Por último, una importante novedad es que Álava permitirá a los contribuyentes del IRPF que obtengan que obtengan rendimientos de actividad económica (para entendernos, a los autónomos) participar en la financiación como inversores. Recordemos que esta opción les queda vedada en los demás incentivos forales, así que esto supone una gran noticia a la hora de absorber la importante demanda que existe por parte de este colectivo.

Como conclusión, este incentivo supone que todos los territorios forales cuentan ahora con su propio incentivo fiscal. Además, hay que recibirlo con optimismo ya que las particularidades del incentivo fiscal alavense supondrán un gran impulso para el sector cultural de dicha región.